Los termómetros se situarán "muy por encima de los 40 grados en las regiones que ya sufren algunas de las temperaturas más altas de Europa, como España, Portugal y Francia", indica un estudio científico.
Turistas se fotografían con un termómetro que indica una temperatura de
50 grados en el centro de Córdoba en plena ola de calor en España
procedente de una masa de aire africano Salas | Efe
Si no se adoptan medidas que eviten la tendencia actual del cambio climático, las temperaturas superiores a la media global de 2°C se experimentarán con especial gravedad en el norte y este de Europa en el invierno y el sur de Europa en el verano. Sin embargo, el noroeste de Europa, específicamente en el Reino Unido, experimentará un calentamiento relativo más bajo.
El estudio muestra también que en el verano las temperaturas máximas diarias podría aumentar en unos 3° C en el sureste de Europa y la Península Ibérica y elevarse muy por encima de 40° C en las regiones que ya sufren algunas de las temperaturas más altas de Europa, como España, Portugal y Francia. Estas elevadas temperaturas aumentarán la evaporación y la sequía, detalla el estudio.
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